martes, 21 de abril de 2009

Confesiones de un alma moribunda

Alegría y tristeza danzan una dulce y suave melodía, cuya linea de separación es muy corta, muy fragil. Unas pocas palabras sirven para hacer feliz al más desdichado, pero menos aun se necesitan para undir a un humano en la mayor tristeza y desesperación. Ahora, hundido en la más profunda miseria, miro al cielo, y donde antes vi hermosas luces, solo distingo frias estrellas. La belleza y alegría han desaparaceido de mi vida, dejandola vacía y triste. Como si de un pozo se tratase, al asomarme a mi alma, solo distingo entre las paredes oscuridad. Ya no hay rastro de los destellos de luz que provenían del fondo. ¿Que fue lo que hice mal? ¿En que me equivoqué? Quizas esto es lo que llaman vida, una serie de infortunios tras un efimero periodo de alegría. Si este es todo el sentido que la vida tiene, no compensa lo malo a lo bueno, la dicha es peor que la desdicha. Si no hubiera dicha, tampoco existiría la desdicha, y la existencia no sería tanto dolor y sufrimiento. Quizás es por eso que todos anhelan al final el eterno descanso. ahora solo me resta una última duda, ¿Que será mejor?¿Dormir eternamente o existir (vivir)?
Xathick

2 comentarios:

Henry Hart dijo...

Buen poema

Henry Hart dijo...

¿Sabes? Llevo un año esperando a que en el gremio de escritores me ponga: Relatos y poemas, última actualización: Hace un año.
¡Sabía yo que pasaría! ¡A por los dos años!